
El Burrito vistió la camiseta del Millonario tras una temporada y demostró que 35 años no son nada: fue el mejor del primer tiempo y marcó un gol de antología para el 1-0 sobre Everton. Fue reemplazado en el segundo tiempo y su equipo lo sintió.
Todos los ojos estaban sobre él. El, Ariel Ortega, volvía a vestir la camiseta de sus amores, la de River, tras un año difícil, con versiones cruzadas sobre su futuro, con un rendimiento irregular en Independiente Rivadavia de Mendoza. Y el Burrito retornó con todo: durante los más de sesenta minutos que estuvo en el campo de juego fue el conductor de los suyos, puso pases precisos y, a pesar de estar falto de fútbol y de tener 35 años, fue la figura de la cancha y marcó la diferencia con un golazo.
El encuentro comenzó con ritmo y con el Millonario como dominador, aunque sin demasiada profundidad para lastimar al rival. A los 3 minutos de juego, Ortega ya empezó a demostrar destellos de su clase y habilitó a Rodrigo Archubi de manera exquisita, aunque el árbitro marcó fuera de juego del ex Lanús, que rápidamente tuvo revancha con un cabezazo que le tapó Marco Nash. Luego, fue el turno de Matías Abelairas, con un remate de media distancia que se fue apenas desviado.
Lo de Everton fue muy pobre. Con el correr del reloj, los volantes de River se adueñaron del mediocampo y manejaron la pelota sin problemas. La única llegada clara del conjunto inglés fue a los 19 minutos, con un remate del australiano Tim Cahill que encontró una magnífica respuesta en Daniel Vega.
El Millonario siguió lastimando con los avances de Cristian Villagra y Diego Barrado por la derecha, de Archubi por izquierda y con las pinceladas del Burrito. Cristian Fabbiani, único referente claro de área, se las ingenió para molestar a Joseph Yobo y Joleon Lescott, los centrales del rival. El Ogro, además, tuvo tiempo para pelearse: tras una patada artera sobre Archubi (segundos antes había tirado un delicioso caño) copó la parada y vio latarjeta amarilla.
El encuentro comenzó con ritmo y con el Millonario como dominador, aunque sin demasiada profundidad para lastimar al rival. A los 3 minutos de juego, Ortega ya empezó a demostrar destellos de su clase y habilitó a Rodrigo Archubi de manera exquisita, aunque el árbitro marcó fuera de juego del ex Lanús, que rápidamente tuvo revancha con un cabezazo que le tapó Marco Nash. Luego, fue el turno de Matías Abelairas, con un remate de media distancia que se fue apenas desviado.
Lo de Everton fue muy pobre. Con el correr del reloj, los volantes de River se adueñaron del mediocampo y manejaron la pelota sin problemas. La única llegada clara del conjunto inglés fue a los 19 minutos, con un remate del australiano Tim Cahill que encontró una magnífica respuesta en Daniel Vega.
El Millonario siguió lastimando con los avances de Cristian Villagra y Diego Barrado por la derecha, de Archubi por izquierda y con las pinceladas del Burrito. Cristian Fabbiani, único referente claro de área, se las ingenió para molestar a Joseph Yobo y Joleon Lescott, los centrales del rival. El Ogro, además, tuvo tiempo para pelearse: tras una patada artera sobre Archubi (segundos antes había tirado un delicioso caño) copó la parada y vio la
Cuando iban 26 minutos, Ortega hizo la diferencia. El Burrito anotó un verdadero golazo: se sacó de encima a un rival, ganó en velocidad y, antes de entrar al área, definió con mucha clase por encima de Nash. Gol de crack. Interminable. Además, el Millonario tuvo otra antes del descanso, con un remate de Abelairas en el palo.
En el complemento, el juego perdió intensidad. River demostró cansancio, cedió protagonismo y Everton tuvo otra actitud, al menos el los minutos iniciales. El juego se tornó mucho más amistoso y las situaciones de gol escasearon. Pipo Gorosito aprovechó para mover el banco e hizo ingresar a Mateo Musacchio, Germán Pezzella, Keko Villalba, Mauro Rosales y Mauro Díaz. Entre los que salieron, estuvo Ortega. El ya había cumplido con creces en su regreso al Millonario tras una temporada de ausencia. Su gol y el buen rendimiento que mostró el equipo por momentos les devolvieron la ilusión a los hinchas que tanto sufrieron en el último año.
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